Padura en Mantilla, donde los turistas no llegan

Padura en Mantilla, donde los turistas no llegan

Gracias a la concesión del premio Princesa de Asturias de las Letras 2015, el público español descubrirá al habanero como el gran escritor que es.

Jorge Moreta

La concesión del premio Princesa de Asturias de las Letras 2015 a Leonardo Padura es una gran noticia para la literatura cubana y para el público lector español, que ahora descubrirá masivamente a un escritor fantástico.

Padura es conocido en España dentro de un ámbito cultivado o afín a la buena novela policiaca, aunque la serie de Mario Conde transcienda ampliamente el género, y también entre los entusiastas de la cuidada recreación histórica (“La novela de mi vida” y “El hombre que amaba a los perros”).

A pesar de publicar en una editorial con prestigio consolidado, Tusquets, el escritor me reconoció en su casa de Mantilla cuánto esfuerzo le costaba vender en España 10.000 ejemplares por novela. Una cifra que superaba gracias a años de promoción, y de sus merecidos premios Café Gijón (1995) y el Hammett en tres ocasiones (1997, 1998 y 2005).

Tras la concesión del Princesa de Asturias, se ha iniciado una carrera por destacar lo grande que es Padura. Muchos confesarán cuánto han disfrutado con sus aventuras habaneras, aunque escuchen su nombre por vez primera. El jurado ya ha destacado que su obra constituye “una soberbia aventura del diálogo y la libertad” y que es un autor “arraigado en su tradición y decididamente contemporáneo; un indagador de lo culto y lo popular; un intelectual independiente, de firme temperamento ético”.

Todo eso y más es verdad, pero permítanme que me quede con el Padura auténtico. El escritor del barrio de Mantilla, donde los turistas no llegan, como saben bien los lectores de miami24horas. El que vive en esa ciudad que “tiene alma, y no son muchas las ciudades del mundo que pueden vanagloriarse de tener el alma así, a flor de piel”, como La Habana.

Allí, en su casa, le visité hace años. Yo estaba en la isla para escribir mi libro de viajes “Cuba, más allá de Fidel” que, hasta entonces, sólo se alimentaba de mis sueños, y Padura ultimaba por aquel entonces una novela soberbia, “El hombre que amaba a los perros”. Seguía pegándose con montones de papeles y con las agotadoras reescrituras del asesinato de Trotsky a manos de Ramón Mercader.

Antes de disfrutar de su hospitalidad y la de su familia, me emocionó atravesar el barrio de La Víbora, donde comienzan y maduran las aventuras de Mario Conde, un policía desencantado con nombre de banquero español y hastiado de una profesión que termina abandonando. Tras ocho novelas en su hoja de servicios, Mario Conde se ha hecho tan verosímil y famoso que, en palabras de su creador, “ha dejado de ser un personaje para convertirse en una persona. Mucha gente me pregunta por él como si fuera alguien real”.
Mario Conde es el intérprete entre Leonardo Padura y la realidad. El portavoz y cronista de una generación, la del escritor, con unas características muy peculiares dentro del contexto histórico cubano. La misma que llegó a su periodo de madurez justo en el momento en que naufraga el mundo socialista. Cuando Cuba, sin el apoyo del “hermano” soviético, se sumergió en una crisis dramática en la década de los 90 que Fidel bautizó eufemísticamente como periodo especial. La lucha diaria por la supervivencia que ha provocado diásporas tan intestinas como la de los balseros en el 94.

“Mi generación –me contó Padura- creció creyendo en el lema -El futuro de la humanidad pertenece por completo al socialismo-. Pensábamos que era verdad, que el mundo avanzaba hacia allá. Ahora los jóvenes son herejes. No creen y tienen un ejemplo muy cercano en sus padres, que fueron universitarios, aplicados, obedecieron y al final no tuvieron nada”. Un desencanto compartido por toda una generación, que soportó el peso de una responsabilidad histórica por crecer paralelamente al triunfo de la revolución castrista. La constatación en carne propia del fracaso de la gran utopía del siglo XX: la creación de una sociedad de iguales.

Leonardo Padura también padeció y sufrió junto a su país. En el 95, como Mario Conde, se plantó. No dejó la policía, sino el periodismo. Quería dedicarse por entero a sus palabras y alimentarse de la literatura. Sin más patrimonio que 400 dólares. “Mi mujer y yo no teníamos nada más para vivir y tampoco sabíamos hasta cuándo llegaría”. El reconocimiento de la crítica y los lectores le salvaron. Pese al éxito, continúa en Mantilla. En la misma casa que levantaron sus padres cuando el médico les anunció que tendrían un hijo al que llamarían Leonardo, si nacía varón. “Incluso en los momentos más difíciles yo elegí vivir en Cuba. Necesito un ambiente de pertenencia. No sólo porque me alimente de esa realidad, sino porque esa realidad me da sustento para escribir”.

Mientras hablábamos disfrutando de un zumo de mango, afuera esperaba el bullicio carnal de La Habana, una ciudad hermanada con el ruido, desproporcionada y orgullosa que vive por siempre en el calor y con “las paredes descascaradas hasta el hueso”.

Cuando regresé de la isla, el dominical con el que yo colaboraba en España rechazó la entrevista con Padura porque, me argumentaron, “no era un escritor lo suficientemente conocido”. Hoy le han concedido el Premio Princesa de Asturias de las Letras. El tiempo, afortunadamente, da y quita razones. ¡Enhorabuena, Leonardo!

jorge
Jorge Moreta (Salamanca, 1972). Se licenció en Ciencias de la Información en la Universidad Pontificia de Salamanca, su ciudad. Antes, desde los dieciocho años, inició su colaboración con los medios de comunicación. En 2009 publicó Cuba, más allá de Fidel (Editorial Altair –Heterodoxos- 3ª edición www.cubamaslladefidel.com), finalista en 2010 del Premio de Literatura de Viajes Camino del Cid y finalista también ese mismo año del Premio de la Crítica de Castilla y León. Un libro donde realiza un recorrido de 3.000 kilómetros en coche por la isla, de oriente a occidente, y también por su historia y personajes. Este 2014 ganó el Concurso de Relatos de Viaje Moleskin con Lisboa, directa al corazón

Web del autor
www.cubamasalladefidel.com
Twitter: @jmoreta23

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