La Comunidad Iberoamericana ha desarrollado y consolidado un sistema de cooperación internacional con características particulares que se alinean completamente con los objetivos de la Agenda 2030, convirtiéndose en un potente motor para su implementación
La cooperación iberoamericana, alineada con la Agenda 2030, ha demostrado ser un catalizador efectivo para abordar desafíos clave como la desigualdad, el empleo digno y la igualdad de género
(27/Oct/2023 – web) LatAm.- En el contexto de la Semana de la Cooperación Iberoamericana, la Secretaria para la Cooperación Iberoamericana, Lorena Larios, y el Secretario General Iberoamericano, Andrés Allamand, han enfatizado el papel fundamental de la Comunidad Iberoamericana en el avance de la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
Cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Agenda 2030 en septiembre de 2015, la Comunidad Iberoamericana ya contaba con más de dos décadas de experiencia en cooperación internacional enfocada en el desarrollo sostenible. Desde la primera Cumbre Iberoamericana de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno en 1991, celebrada en Guadalajara, México, los países de la región manifestaron su firme compromiso de trabajar juntos para construir un futuro de mayor bienestar y equidad social, manteniendo un desarrollo económico que respete el medio ambiente.
La Comunidad Iberoamericana ha desarrollado y consolidado un sistema de cooperación internacional con características particulares que se alinean completamente con los objetivos de la Agenda 2030, convirtiéndose en un potente motor para su implementación.
Esta cooperación iberoamericana ha sido la respuesta de países, mayormente clasificados como de renta media, a los desafíos que han encontrado en su camino hacia el progreso, tales como la reducción de la desigualdad, la generación de empleos de calidad, la construcción de instituciones sólidas y la reducción de las brechas de género, todos fundamentales para los ODS. En muchos sentidos, la cooperación iberoamericana ya trabajaba para cumplir con los ODS incluso antes de que fueran aprobados por la Asamblea General de las Naciones Unidas.
Otra característica compartida entre la cooperación iberoamericana y la Agenda 2030 es la aspiración de avanzar en sus objetivos fortaleciendo las políticas públicas a través del diálogo y la cooperación a nivel político, técnico y financiero.
En el ámbito iberoamericano, esto se ha reflejado en la creación de diversos foros, redes y encuentros que facilitan los intercambios entre los responsables de la toma de decisiones. Además, en términos de cooperación, los países iberoamericanos han concretado estos principios en diversos Programas Iniciativas y Proyectos Adscritos de la Cooperación Iberoamericana (PIPA), con el objetivo de promover y fortalecer políticas públicas que beneficien el bienestar de la población. La gobernanza de estos programas involucra a todos los países interesados en un espíritu de igualdad, donde cada participante puede aportar experiencias y beneficiarse del conocimiento de los demás.
Los ODS se distinguen de sus predecesores, los Objetivos de Desarrollo del Milenio, en el llamado explícito a que los gobiernos e instituciones públicas colaboren estrechamente en su implementación, junto con otras instancias, como las autoridades regionales y locales, las instituciones subregionales, los organismos internacionales, la comunidad académica, las organizaciones filantrópicas y la sociedad civil. La cooperación iberoamericana refleja este enfoque multinivel y multiactor, operando a través de alianzas que trascienden el sector público e involucran a organizaciones internacionales, empresarios, académicos y organizaciones de la sociedad civil, entre otros.
Para lograr el cumplimiento de los ambiciosos objetivos de los ODS se necesita un fuerte compromiso político y una institucionalidad capaz de dar continuidad y realizar un seguimiento de su progreso. La Comunidad Iberoamericana cuenta con las herramientas necesarias para cumplir con estos requisitos, incluyendo las Cumbres de Jefas y Jefes de Estado y de Gobierno que se celebran cada dos años, donde se formulan compromisos políticos de alto nivel. Estos compromisos se han reflejado en la aprobación de tres Planes de Acción Cuatrienales de la Cooperación Iberoamericana (PACCI), que alinean las acciones de la Comunidad con los ODS. Además, la Comunidad cuenta con una institucionalidad liderada por la Secretaría General Iberoamericana (SEGIB) y ha desarrollado herramientas como el Informe de Cooperación Sur-Sur, que puede ser útil para monitorear el impacto de la cooperación.
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible representan un logro significativo para la humanidad, proporcionando una hoja de ruta común hacia sociedades más justas, inclusivas y sostenibles. La cooperación iberoamericana, con su historia, objetivos, características y logros, es una herramienta poderosa para avanzar en este camino. En un momento en el que nos dirigimos hacia la Cumbre del Futuro convocada por las Naciones Unidas en 2024, es esencial destacar su contribución.
Fuente:
Lorena Larios, Secretaria para la Cooperación Iberoamericana


















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